¿Es un error de diseño la traquea del ser humano?

La faringe y la tráquea están comunicadas, es decir que la comida y el aire entran por el mismo lugar, lo que hace que podamos atragantarnos y morir.

(Odracir Da Lima)

Un análisis del diseño de la faringe prueba de manera elocuente que el argumento de un mal diseño es falso. De hecho, la faringe es un ejemplo de un complejo sistema de diseño excelente. La faringe sirve como un pasaje único, no solo del sistema digestivo y respiratorio, sino también para comunicarnos. Esto puede causar asfixia, pero nos permite hablar.

La faringe conecta el canal de aire al tubo digestivo. Este diseño permite la eliminación de tanto el exceso de humedad en el canal de aire, como de los residuos en el sistema pulmonar que se filtra desde el aire por el moco bronquial. El moco se mueve hacia arriba, fuera de los pulmones, por medio de los cilios y luego se traga. El diseño permite la creación de ráfagas de aire comprimido, esto es, lo que llamamos toser o estornudar, y  que son necesarias para quitar los irritantes de la garganta y la nariz. Este sistema es crítico para forzar la salida de objetos, tales como alimentos que ocasionalmente pueden quedar atrapados en la zona del tubo de alimentación por encima de la epiglotis o en la parte posterior de la boca.

La estructura de la faringe permite que  la boca y la nariz puedan alternar como puertos de respiración-una característica que es crítica siempre que la nariz esté congestionada, como cuando se sufre de un resfriado, o cuando la boca está bloqueada, como cuando contiene alimentos. Las fosas nasales se utilizan cuando hay una necesidad de cantidades normales de respirar aire calentado, humidificado, filtrado  mientras que la cavidad oral permite la rápida entrada de cantidades mucho más grandes de aire cuando sea necesario. La lengua, los dientes, el paladar, la mandíbula y las mejillas son todos necesarios, no solo para la manipulación de alimentos, sino que también son necesarios para hablar. Estas estructuras, denominadas articuladores, tienen funciones críticas en la formación de sonidos vocales. El diseño de dos tubos requeriría dos bocas separadas, lengua, dientes y otras estructuras, y duplicar muchas de las mismas estructuras, utilizando un conjunto para comer y el otro conjunto para hablar.

El diseño de la faringe permite tanto comer como respirar simultáneamente con mayor eficiencia y menos volumen corporal que si tuviéramos dos canales no conectados por separado. Es importante destacar que no se puede respirar y tragar al mismo tiempo, separando los dos sistemas. Los dos sistemas separados también funcionan excepcionalmente bien porque los reflejos involuntarios, en ausencia de enfermedad, les permite funcionar sin cuidado o preocupación para la mayor parte de nuestra vida. Los críticos argumentan, sin evidencia empírica, que los sistemas de tubos completamente separados, uno para la respiración y otro para el aparato digestivo, sería un diseño superior. Este diseño, sin embargo, algunos argumentan basándose en el conocimiento de la anatomía y de la lógica, exigiría un tubo mucho más complejo y un sistema de trabajo en red, dando como resultado una mayor probabilidad de errores y accidentes. Dos sistemas tendrían que ser coordinados para que pudieran funcionar por separado.

Otro problema con este diseño es que mientras más aperturas corporales haya, más difícil es proteger el cuerpo contra los agentes patógenos. Mediante el uso de tres aberturas en lugar la que tenemos, la probabilidad de infecciones también aumentaría considerablemente, y la protección contra los patógenos igualmente tendría que ser aumentada. Teniendo en cuenta cuantos patógenos tenemos en la cavidad oral, dos cavidades orales podrían causar más problemas de infecciones.

Otro problema es que el sentido del gusto está íntimamente involucrado en nuestro sentido del olfato. Por esta razón, el sentido olfativo que utilizamos tanto en la alimentación y la digestión es también parte del sistema respiratorio que nos permite “saborear” nuestros alimentos. De lo contrario, la comida sería de mal gusto, como ocurre cuando tenemos un fuerte resfriado. Sistemas separados requerirían un diseño completamente diferente, que no sería práctico.

Los seres humanos, a diferencia de los simios, tienen una “laringe descendida” (lo que significa que se encuentra mucho más abajo en la tráquea hacia los pulmones que en todos los otros primates). En los seres humanos, la laringe en realidad se hunde más a medida que el bebé crece, hasta que, al llegar a adultos, se encuentra en la unión del tubo de alimentación y la laringe (tráquea) directamente debajo de la base de la lengua. Muchos añaden que la “laringe descendida” en los seres humanos es lo que hace que los humanos se ahoguen, pero también es lo que permite a los humanos usar el lenguaje. Además, en lo que se conoce, esta característica de diseño existe en un único primate, el Homo-Sapiens. Este diseño permite a los seres humanos hablar -la única forma de vida en la Tierra que tiene un lenguaje complejo- lo cual es una razón importante por la cual los darwinistas argumentan que una laringe descendida debe haber evolucionado primero, y solo después el hombre pudo desarrollar el lenguaje. Este diseño también hace tragar grandes cantidades de aire muy fácilmente, una característica muy útil para la natación bajo el agua.

Muchos críticos del argumento del diseño cometen la falacia lógica “ad hoc de razonamiento” llamando al diseño de la faringe humana “el colmo de la estupidez” cuando se habla de la creación, para luego ver la faringe como una obra maestra de la ingeniería cuando atribuyen su diseño a la evolución. Este razonamiento ilógico, y doble de moral, es desafortunadamente común en los debates. El hecho es que el diseño de la faringe tiene varias funciones eficientes y eficaces.

Muchos al presentar este argumento, presentan también estadísticas de asfixia. Por ejemplo, solo en el Reino Unido las estadísticas muestran unos 16,000 casos de atragantamiento por año. No obstante en el Reino Unido hay 62,641,000 de habitantes sumando un 0.02% del total de la población. Encima, los seres humanos tragan unas 1.000 veces al día o 27,375,000 veces en un promedio de vida, cada ser humano. Teniendo en cuenta este hecho, los eventos potencialmente mortales de asfixia son en realidad relativamente raros en comparación. Es más común en niños muy pequeños, a menudo causada por la ingestión de juguetes pequeños, caramelos duros o goma de mascar, esto es, todas las cosas que los niños pequeños no deberían tener.

Este es el punto crucial: los eventos de asfixia por ahogamiento no solo son raros en comparación, sino que casi siempre son provocados por irresponsabilidad o ignorancia.

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