¿Es vigente la Ley de Dios?

¿Decir que las leyes del antiguo pacto no son válidas sería decir que la homosexualidad y otros pecados que se mencionan en el AT y no en el NT, no son condenables?

Deivid.

Muchas gracias Deivid por tu pregunta.

Esta pregunta no es solamente interesante sino que es sumamente importante que todos como cristianos podamos comprenderla. He notado que muchos han errado de forma peligrosa de acuerdo con su comprensión del tema, por lo que se hace esencial responder de la manera mas satisfactoria.

La Ley (escrita con mayúscula intencionalmente) es el conjunto de mandatos de Dios para la vida del hombre. Según el Sefer Hajinut, cuya autoría se atribuye Rabí Aharón Haleví, dice que su número llega a 613 Mandamientos, esto es para el pueblo de Israel, porque de acuerdo a los judíos los gentiles tienen otra ley llamada Las Siete Leyes Noájidas o de los descendientes de Noé. Si hace clic en los links de mas arriba podrá ver ambos listados.

Lo que nos compete hoy es descifrar cuales son los mandamientos, si es que alguno, que como cristianos debemos cumplir. Comenzaremos por plantear una pregunta sencilla.

¿Existen mandamientos mas importantes que otros?

Esta es una buena pregunta. Hay quienes dicen que los Diez Mandamientos son los mas importantes. Otros dicen que ningún mandamiento es superior al otro, sin embargo:

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. 

Mateo 22:36-40

Estos dos mandamientos de acuerdo con nuestro Señor son los mas importantes y fundamentales, o como dice en Marcos 12:31 “ningún mandamiento es mayor que estos”. El primero se encuentra en Deuteronomio 6:5 y el segundo en Levítico 19:18. Es también de notar que ninguno forma parte de la lista de los Diez Mandamientos que encontramos en Éxodo 20.

Una Ley eterna

Por esto podemos concluir no solamente que existen mandamientos mayores que otros sino también que la Ley es una, puesto que ambos mandamientos se encuentran en Levítico y Deuteronomio en tanto que los diez mandamientos están en Éxodo así como otros mandamientos los tenemos en Génesis y en Números. Esto ya fue confirmado además por el apóstol Jacobo cuando dijo:

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.

Santiago 2:10-11

Esta Ley es además establecida perpetuamente, no de forma temporal como algunos sugieren, pues el Dios que los ha entregado es Eterno y su Justicia es para siempre. Dice la escritura:

Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.
Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido.

Salmos 119:151-152

Esto nos lleva al siguiente punto.

Si la Ley es una y eterna, ¿Debemos como cristianos cumplir todos los mandamientos de la Ley?

No todos los mandamientos nos corresponden debido a diversas razones. No es el objetivo nuestro explicar cada mandamiento, pues este estudio se haría por demás extenso; por esta razón expondremos solo dos ejemplos.

  1. La herencia de Leví

Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

Números 18:20-21

Alguno ha sugerido que los ministros y pastores son levitas y que por lo tanto esta ley aplica a ellos. Nada mas alejado de la verdad. Es cierto que los cristianos somos sacerdotes, pero no según el sacerdote levítico sino según el sacerdocio de Melquisedec.

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,
donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Hebreos 6:17-20

Cristo mismo, nuestro sumo sacerdote, nació en la tribu de Judá y no en la de Leví. Por eso dice la escritura:

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.

Mateo 2:4-6

Dado que esta ley aplica exclusivamente a los levitas, no aplica a aquellos que no lo son.

2. El día de la expiación

A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.

Levítico 23:27

El día de la expiación era donde se sacrificaba el macho cabrio por el pecado del pueblo. Esto se hacía cada año. Sin embargo Cristo fue ya nuestro eterno sacrificio de expiación, y no tenemos necesidad de hacer mas sacrificios. Por eso dice la escritura:

Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

Hebreos 9:24-26

Lo mismo ocurre con otras leyes de naturaleza ritual, simbólicas, del sistema de gobierno, etc.

Y que de las otras leyes, ¿deben ser cumplidas?

Hay quien dice que debemos cumplir todo mandamiento siempre por temor a la maldición de la Ley. Nada mas lejos de la verdad.

Otros dicen que estando bajo la gracia no tenemos que cumplir ninguno. Hasta cierto punto esto es cierto, pero omite factores sumamente importantes.

Sin embargo todo mandamiento que está estipulado para cumplirse debe de cumplirse, tanto bajo la Gracia como bajo la Ley, porque como hemos dicho la Ley es eterna. Sin embargo la motivación para cumplirla no es la misma bajo la Gracia y bajo la Ley.

Bajo la Ley, todos los hombres están atados a los mandamientos porque aquel que no los cumple está bajo maldición.

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Deuteronomio 28:15

Así que bajo la Ley la motivación es el temor, o cumplo o me condeno. Sin embargo en la Gracia, Cristo nos ha redimido de la maldición de la Ley, y por lo tanto no estamos obligados a cumplirla.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

Gálatas 3:10-13

Por favor note que en el párrafo anterior hago énfasis en la palabra “obligados”, porque aunque no estamos obligados a cumplir la Ley ciertamente cumplimos la Ley. ¿Por qué cumplir con una Ley a la cual no estamos obligados? Por amor a Dios y a nuestros hermanos.

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Romanos 13:8-10

El creyente cumple la Ley

Hasta ahora entendemos que en Cristo no estoy obligado a la Ley, pero a la vez esta es cumplida por amor, porque sabemos que agrada a Dios, y que es buena, sabia y perfecta. No obstante aun nos falta un dato muy importante: Dado que el sello del verdadero creyente es el amor, tomando en cuenta nuestras imperfecciones, es imposible encontrar un creyente verdadero que no cumpla la Ley.

En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

1 Juan 3:10

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1 Juan 4:7-8

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Juan 14:21

El cristiano tendrá hechos que respaldan su conversión y el amor se manifestará en sus obras. No somos perfectos en todo sentido, pero aquel que insiste en no cumplir con los mandamientos de Dios no le ama, y si no le ama, no se ha convertido genuinamente.

¿Y que de los no creyentes?

Llamamos “no creyente” a todo aquel que no ha creido en Cristo, Hijo de Dios, en su muerte y resurrección para salvación. Una persona en este estado no se encuentra bajo la Gracia sino bajo la Ley, pues la fe en Cristo es la puerta detras de la cual se encuentra la Gracia salvadora.

Por tanto aun los mandamientos de la Ley se encuentran vigentes sobre los no creyentes, y debido a la debilidad humana y a la perversión del corazón de muchos estos son quebrantados numerosas veces. Por lo tanto la lista de maldiciones que podemos leer en Deuteronomio 28:15 en adelante aplican a ellos, sin importar quienes sean. Hagamos énfasis en una frase importante del pasaje en cuestión:

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Deuteronomio 28:15

De manera que si no cumplimos todos los 613 mandamientos, las maldiciones vendrán sobre nosotros y nos alcanzarán.

Solo imaginese lo que esto implica. Todas las personas mienten, de manera que todos hemos quebrantado los Diez Mandamientos ¿se imagina cuanto hemos quebrantado los 613?

En una situación como esta, una parte simplemente se da por vencido y deciden no seguir cumpliendo la Ley, entregarse hasta cierto punto al mal. Otros siguen intentando duramente sin conseguirlo. Muchos deciden disimular y hacerse pasar por santos mientras por dentro son tan pecadores como todos. Pero una parte importante decide hablar con el Legislador y Juez de todos los hombres y clamar por misericordia, y como Dios no es solamente justo sino tambien dulcemente amoroso, concede la misericordia a aquellos que claman a Él.

Es esta la razón detrás del sacrificio de Cristo, que si bien la paga por el pecado es la muerte, Dios no queriendo que ninguno de nosotros perezca decide ir en nuestro lugar y pagar nuestra deuda muriendo donde nosotros debimos haber muerto.

Conclusión

Aunque la pregunta menciona específicamente la homosexualidad, según entiendo porque es un tema de debate hoy en día, no nos luce diferente de cualquier otro pecado en el sentido de que la Ley prohibe tal práctica y el pecado se define como transgresión a la Ley. Es de notar que no somos mejores que aquellos que practican la homosexualidad porque si bien ellos son pecadores tambien nosotros lo somos. La Ley es una.

Respondiendo a la pregunta inicial, para los que estan bajo la Ley todos los pecados los condenan porque son juzgados por la Ley, y por tanto están bajo maldición.

Por otra parte los que están bajo la Gracia no son condenados por su transgresion, pero su alma no desea transgredir. Cuando pecan se confiesan pecadores, aborrecen el pecado y lamentan su debilidad; este es el sello del verdadero creyente. No se sienten culpables porque Cristo llevó sus culpas. No se quedan inactivos sino que luchan, caen y se levantan, y con el tiempo superan sus debilidades gracias al poder del Espíritu Santo.

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