¿Existe contradicción entre Deuteronomio 21:18-21 y Lucas 15:11-32?

Gracias Julio Álvarez por su pregunta.

Lucas 15:11-32 nos narra la parábola del hijo pródigo, una hermosa historia de un hijo que se va de casa con su parte de la herencia, y luego de haber despilfarrado toda la fortuna y quedar en la pobreza decide regresar a su hogar. El padre lo recibe con los brazos abiertos, como a hijo amado.

Por otra parte Deuteronomio 15:11-32 habla de una de las leyes de Moisés, la cual nos habla del caso de un hijo testarudo y rebelde a los padres, al que no hay forma de hacerlo entrar en razón, ni con palabras ni con castigos, y dice que el castigo es su apedreamiento.
¿Hay contradicción aquí? En ninguna manera. Veamos lo que dice el texto en Deuteronomio:
Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere;

entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.

Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.

Deuteronomio 21:18-21

Comenzaré por transcribir lo que dice el comentario de los doctores Jamiesson Fausset y Brown concerniente a este pasaje:

Se dictó una ley severa en este caso. Pero el consentimiento de ambos padres se requería para aplicarlo en prevención del abuso de ella; porque es razonable suponer que los dos no aceptarían una información criminal contra su hijo sino por una necesidad absoluta, que resultara de su maldad inveterada e irremediable; y en este respecto, la ley era sabia y saludable, pues semejante persona sería, una plaga y un fastidio a la sociedad. El castigo era aquel al cual eran condenados los blasfemos; pues los padres eran considerados como los representantes de Dios y están investidos de una porción de la autoridad de él sobre sus hijas.

Ahora bien, de lleno al punto ¿hay contradicción entre ambos pasajes? Para nada. Las razones son que:

  1. El hijo pródigo no calificaba como contumaz y rebelde. Para calificar de contumaz y rebelde tendríamos que estar viendo un hijo que no escucha ni obedece a su padre bajo ningun concepto, ni con palabras ni con castigos. El hizo una petición al padre y este simplemente la concedió.
  2. Aun cuando calificara de contumaz y rebelde, se requería el consentimiento de ambos padres. En la parábola del hijo pródigo la madre no aparece.
  3. También, aunque calificara de contumaz y rebelde y aun cuando la madre estuviera presente, es evidente que el padre no tenía ninguna intención de ejercer esta Ley, y suponemos que la madre tampoco. Cuando el hijo pidió la herencia ni siquiera resonó un reproche. El padre le dió lo que pedía.
  4. La parábola del hijo pródigo es una parábola, y estos hechos no necesariamente ocurrieron. La idea detrás de una parábola es dar una enseñanza utilizando historias de la vida diaria, pero estas narraciones no son necesariamente hechos históricos.

Asi pues, queda claro que no existe contradicción entre estos dos pasajes.
¡Bendiciones!

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