¿El recorrido de los espermatozoides por el sistema reproductivo masculino es evidencia de mal diseño?

En el sistema reproductivo del varón el recorrido que realizan los espermatozoides parece diseñado por Rudy Goldberg, un caricaturista americano que inventaba máquinas complejísimas para realizar tareas muy sencillas.

(Odracir Da Lima)

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El aparato reproductor masculino de los humanos funciona de la siguiente manera: los testículos y el epidídimo, son los encargados de formar y almacenar los espermatozoides; de ellos parten los conductos deferentes, que conducen el semen hacia las vesículas seminales y la próstata, donde se produce el líquido seminal que protege a los espermatozoides. Los conductos eyaculadores conectan con la uretra, y conducen el semen hacia el exterior a través del pene.

Como puede verse en el dibujo más arriba, en lugar de tomar el camino más corto hacia la uretra, los conductos deferentes toman el camino más largo de más de 40 centímetros rodeando la vejiga y volviendo por detrás de regreso a la uretra. En su intrincado camino, se enredan con los uréteres, convirtiendo la ruta que han de recorrer los espermatozoides en una larga y tortuosa expedición.

¿Significa esto que estamos frente a un indicio de diseño pobre? En ninguna manera. Todos sabemos que los testículos están fuera del cuerpo porque para la producción y salud de los espermatozoides se necesita moderar la temperatura  a aproximadamente 35 o 36 grados, esto es, un grado menos que la temperatura corporal. Pero lo que no muchos sabemos es que para una reproducción eficaz, los espermatozoides tienen que encontrarse a exactamente 37 ° C en el momento de la eyaculación. De manera que el trayecto que hacen los canales deferentes hacia el interior del cuerpo, rodeando la vejiga no es fortuito, sino que es para asegurarse de que tanto el semen como los espermatozoides permanezcan a 37°C antes de la eyaculación.

Esto parece evidente según una investigación del Departamento de Zoología de la Universidad del Oriente en Venezuela. Con el fin de evaluar el efecto de la temperatura del semen en cerdas nulíparas, primíparas y multíparas, sobre la respuesta reproductiva, se utilizaron 91 cerdas mestizas de las razas Yorkshire y Landrace, en una granja comercial ubicada en Sabaneta, en el Estado Monagas, Venezuela. Se utilizó un diseño completamente al azar con arreglo factorial de tratamientos 3 x 2. Los factores identificados fueron: categoría de parto (nulíparas, primíparas y multíparas) y temperatura del semen (37 °C y 16-18 °C). Los valores promedios encontrados fueron: 79,13% para 37 °C y 55,42% para 16-18 °C; mientras que el mayor promedio (85,57%) en la interacción ocurrió en las cerdas nulíparas inseminadas con semen a 37 °C. En conclusión, la interacción categoría de parto por temperatura del semen afecta la respuesta reproductiva.

Otro estudio llevado a cabo por el prof. Michael Eisenbach, en el Departamento de Química Biológica, del Instituto Weizmann para la Ciencia, en Rahovot Israel sugiere que la temperatura de 37 °C se hace también necesaria para la reproducción.

Hasta hace algún tiempo se pensaba que los espermatozoides se orientaban dentro del cuerpo de la mujer por quimiotaxis, es decir que el óvulo podía atraer a los espermatozoides mediante la liberación de una sustancia química. Sin embargo, la señal química de quimiotaxis no puede recorrer grandes distancias ni vencer las sinuosidades del recorrido por lo que no podía ser la responsable del viaje total del espermatozoide.

Según este estudio, el espermatozoide se orienta por termotaxis, es decir, por la diferencia de temperatura entre el lugar donde se encuentra el óvulo y el resto del cuerpo de la mujer. Tras atravesar el útero las células del esperma entran en las trompas de Falopio, en cuyo interior se “anclan”, haciendo una pausa en el recorrido, pausa que les sirve para sufrir un proceso de maduración que facilite su papel fecundador. Los sitios de “descanso” de los espermatozoides en las trompas poseen una temperatura dos grados inferiores a la del lugar de fertilización donde se encuentra el óvulo. Y lo que sucede es que los espermatozoides maduros se siente atraídos por ese calor suplementario y viajan a su encuentro.

El equipo del Dr. Eisenbach ha realizado la comprobación construyendo un dispositivo de laboratorio simulando el sitio de “descanso” de los espermatozoides y el lugar de fertilización con una conexión tubular entre ambos. En principio, en este sistema, han investigado el comportamiento del esperma de conejos y los resultados mostraron la existencia del fenómeno de atracción desde el lugar “frío” de 37°C hasta el lugar “caliente” de 39°C; que la atracción disminuía cuando las temperaturas iban igualándose, aunque aún se manifestaba con solo 0,5°C de diferencia de temperatura; y lo más importante, que solo responde a este mecanismo de termotaxis el esperma maduro, el capacitado para la fertilización, mientras que no lo hace así el esperma inmaduro.

Otras investigaciones indican que esto se aplica también a humanos, por lo que la idea actual es que existe una especie de complejo sistema de localización biológico para ayudar al encuentro ordenado, no caótico entre óvulo y espermatozoide. A unas determinadas distancias el mecanismo responde a un modelo de termotaxis, mientras que a distancias menores operaría un modelo de quimiotaxis.

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