Digamos que alguien acepta a jesus, y si un año después comete adulterio concientemente, ¿que pasa con la salvación?

Digamos que alguien acepta a Jesús, y si un año después comete adulterio conscientemente, ¿que pasa con la salvación?
Laura E. 
 

Gracias a Laura E. de México por esta pregunta.

Esta pregunta fue realizada luego de leer el estudio sobre El Yelmo de la Salvación, que forma parte de los estudios sobre la Armadura de Dios, y donde establecemos con base bíblica que la salvación no puede perderse.

Empezaremos aclarando algunos puntos:

Diferencia entre caer en pecado y practicar el pecado

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

1 Corintios 6:9-10

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

1 Juan 3:8

Lo que dice en estos pasajes es la verdad. El que practica el pecado es del Diablo y los adúlteros no heredarán el Reino de Dios. Sin embargo, debemos aclarar también que todos somos pecadores, pero no todos los pecadores son iguales.

Una cosa muy diferente es ser fornicario, y otra es caer en fornicación. Fornicario es una persona que se dedica a fornicar. Quien practica el pecado lo practica como quien practica un deporte, haciendolo muchas veces y “perfeccionandose” que no es lo mismo que otro que tiene una debilidad y cae.

El problema no es la acción, sino el corazón

Esto nos deja claro que el problema grave no está en la acción que cometemos, aunque cada acción traiga sus consecuencias. El verdadero problema está en nuestro corazón. ¿Por que pecamos? ¿por egoismo o por debilidad? ¿por temor o por odio?

La evidencia de nuestro estado tambien está en nuestro corazón. No es el mismo tipo de pecador el que peca y se goza que el que comete el mismo pecado y se arrepiente.

Nuestros límites para juzgar

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Jeremías 17:9-10

En este pasaje Dios nos dice que el método que el utiliza para dar a cada quien segun su camino es escudriñar la mente y probar el corazón.

Tambien nos dice que el único capaz de juzgar los corazones es El. Por eso no podemos juzgar a nuestro hermano, porque nuestra vista es tan corta, que tendemos a juzgar según las obras, pero no vemos lo que hay dentro del corazón.

Nuestro juicio es injusto tambien. Somos pecadores igual que el hermano, quizas tengamos un pecado diferente, pero pecadores. Increiblemente juzgamos al projimo por sus obras sin tomar en cuenta su corazón. Lo peor es que mientras juzgamos según las obras, oramos a Dios pidiendo perdón por las nuestras, y con frecuencia usando frases como “no era nuestra intención”. La doble moral que llevamos: juzgamos al projimo por sus actos, pero le pedimos a Dios que nos juzgue por nuestras intenciones. No olvidemos que somos medidos con la misma vara que medimos.

Aún nuestro propio corazón es dificil de juzgar. Dios dice que nuestro corazón es la cosa mas engañosa que hay, y que encima es perverso. Muchas veces he reflexionado acerca de obras que pensaba que eran con buena intención y me he dado cuenta de la maldad que había detras de ellas. Se que es posible y necesario juzgar nuestro propio corazon para crecer, y la Palabra nos enseña como hacerlo, pero con demasiada frecuencia somos engañados por nuestro propio corazón.

¿Podemos seguir pecando?

La duda es válida. ¿podemos seguir pecando por el simple hecho de que somos salvos? De ninguna manera, es mas, es imposible. Veamos el siguiente pasaje:

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Romanos 6:1-2

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

1 Juan 3:9

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1 Juan 4:8

 Si eres cristiano, la simiente de Dios está en ti y no te permite practicar el pecado. Si vemos un cristiano que practica el pecado, es decir, que se deleita en pecar, el tal no es cristiano sino mentiroso, y no ha conocido a Dios.

Todo lo dicho tiene numerosas implicaciones, que por razones temáticas y de espacio no podemos discutir aquí, pero no quisiera finalizar sin que recordemos nuestra incapacidad para juzgar al prójimo. Yo no se quien es salvo, yo solo se lo que  hay que hacer para ser salvo y se lo digo a todo el que puedo.

Yo solo se que  yo soy salvo porque he hecho lo que tengo que hacer.

Responses

  1. Con respecto a Laura E., de Mexico, quisiera responder con lo que dice
    LA EPISTOLA UNIVERSAL DE SANTIAGO, CAPITULO 1, VERSICULOS13, 14
    Y 15; por ellos se me hace evidente que el ejemplo de Laura
    engendra muerte.-


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